Todas las lenguas presentan variaciones: los miembros de una
comunidad lingüística no hablan ni escriben siempre de la misma forma y tampoco
utilizan la lengua de igual modo en diferentes situaciones comunicativas.
La adecuación es la
propiedad del texto que determina la variedad (dialectal / estándar) y el
registro (general / específico, oral / escrito, objetivo / subjetivo y formal /
informal) que hay que usar, de acuerdo a la situación enunciativa y al público
al que se dirige un mensaje.
La variedad se refiere a las
características que aparecen en la lengua de un individuo en determinados
contextos socio-situacionales. Por ejemplo, un hablante argentino puede elegir
usar la variedad dialectal o la estándar de su lengua, ya que puede optar por
la forma rioplatense (vos reís) o la peninsular (tú ríes). Esta elección, que
podría parecer menor, es importante en relación al público al que está dirigido
el enunciado.
En el mundo
globalizado de hoy en día es imprescindible adecuar los textos para que sean comprendidos
en su totalidad por la mayor cantidad de personas. El idioma Español tiene
diferentes palabras para conceptos iguales, según la región donde se hable. Es
interesante la dinámica que tiene la terminología del mundo gastronómico:en Argentina, Chile y Perú se utiliza la palabra palta, mientras que en España
se utiliza aguacate, en
Venezuela, avocado, y en
Cuba, pagua.
Cuando se habla de registro se piensa en la relación que se genera entre el
texto y su contexto situacional, y se tiene en cuenta el campo del discurso, el modo del
discurso y el tono del discurso. En la vida cotidiana, hablar el lenguaje
adecuado puede significar la inclusión en un determinado grupo.
El campo del discurso remite a la especialización, al lenguaje
técnico. Éste incluye el tema y un objetivo, y no solo se distingue por el
vocabulario, sino por las estructuras que utiliza. En un discurso técnico o
científico se usará, entonces, un registro técnico de una lengua.
El modo del discurso refleja la relación que existe entre
el hablante y el medio por el que produce el discurso (oral o escrito).
También, si el discurso es espontáneo o preparado, como podría ser un discurso
escrito para ser leído.
Para hacer mención
de la relación entre el hablante y su audiencia nos referimos al tono del discurso. En este sentido, existe, por un lado, un eje personal,
desde el más formal hasta el más informal o familiar, y por el otro, un eje
funcional, que se dirige a lo que se quiere producir con el discurso: enseñar,
convencer, entretener, controlar, etc.